domingo, 26 de septiembre de 2010

Pa' que escribirte si el amor es ciego

Deja que me drogue con tus caricias.
Hazme resucitar con tu mirada, de las cenizas de unos besos que todavia me queman.

Nunca estube triste, sólo me faltó alegria, en calles donde las aceras te recuerdan. Que celos del espejo que te ve cada mañana, del viento que por tu pelo se cuela.

Si cuando camino me alejo, porque siempre te tengo conmigo?

Pa' que escribirte si el amor es ciego, si mandaste mi cabeza a un diván, si mi corazón y mis sueños ya nose donde están.

Quièn te dió pemiso para robarme la primavera y dejarme en la nevera, los restos de tus abrazos?

En mi cabeza toda tu das vueltas, i es que ni con pastillas te me quitas. Ni doctores de botella, ni borrachos de hospital diagnostican, la cojera de mi corazon y me pierdo entre tacones y desolación.

En un poster de los sex pistols, en unas fotos vintage sin color, en un gotelé sin aliento, en un techo ausente, en una ventana que no da luz, en un cuaderno de niño mayor, en mi tú, tú en mi y otra vez tú.

Pa' que escribirte si el amor es ciego, si mandaste mi cabeza a un diván, si mi corazón y mis sueños, ya nose donde están.

Como una ola en la orilla, me muero, como la noche al amanecer, como un atardecer sin saber que hacer, donde el querer dejó de ser poder.

lunes, 31 de mayo de 2010

He visto a gente llorar,
he visto a gente morir.
En los pueblos del olvido,
la paz en los cementerios.

Tu tierra, tierra de nadie.
Tus sueños tras un muro.
Tu corazón lleno de rabia
y en tus ojos media luna.

Piedras contra tanques,
esperanza contra contra codicia.
Hijo de la tierra y el hambre
Tu futuro en una brecha.

Resiste, no tienes que sucumbir.
Resiste, esto es poco para ti.
Resiste, con tu pistola de barro.
Resiste, contra el soldado.

Cuando nada llega nada llega,
y no tienes nada.
Dejas todo atrás
y echas a volar.

Dormido sobre la arena,
en tu cabeza un poema,
solo habla de guerra,
no te deja soñar.

Hoy emprendes tu uída,
de camino al sol.
Con la esperanza perdida,
pero no la pasión.

Resiste, no tienes que sucumbir.
Resiste, esto es poco apra ti.
Resiste, con tu pistola de barro.
Resiste, contra el soldado.

No, no mires atrás,
ya no e stu hogar,
busaca tu sitio en el mundo.

No, no llores mas,
tus lagrimas,
entre bombas de humo.

Cuando nada llega nada llega,
y no tienes nada.
Dejas todo atrás
y echas a volar.
Cuando nada llega nada llega,
y no tienes nada.
Dejas todo atrás
y echas a volar.

He visto a gente llorar,
he visto a gente morir.
En los pueblos del olvido,
y tu no estabas aquí.

lunes, 17 de mayo de 2010

III

Que pequeño es el abecedario para quererte.

II

Una imagen estimula los sentidos, una palabra, el corazón.

I

El amor es una enfermedad para los débiles de mente y que sólo pueden superar los valientes de corazón.

a M.I.R.E.I.A

Miradas que en un susurro se apagan,
Intento de un árbol por alcanzar el cielo.

Residuos que dejó un corazón,
En un vaso, en que quizá quepa el mar.

Intriga tras una esquina,
antes de que te vuelvas a marchar.

domingo, 9 de mayo de 2010

La Ópera

En la última fila apenas se intuía su silueta. Inmobil, sufriendo pero disfrutando los delirios de los narcóticos, hacia de la mezzo soprano que cantaba sobre el escenario, un conjunto de fantasías que se diluían y avivaban con las notas que dejaban libres en el aire aquellos labios de cuento, rojos, dulces y viciosos. Le gustaba la ópera cuando sus sentidos se encontraban efervescentes tras su dosis de ácido lisérgico, los acordes le hacían eyacular. Pero esta vez, las notas que Puccini había posado sobre un papel y que ahora la cantante recitaba, le maltrataban el corazón o el agujero donde éste se encontró alguna vez.

viernes, 2 de abril de 2010

Canción del Sicario

Ruido de claxons, tacones;
gemidos, gatos y prostitutas;
miradas que sin querer quererlo,
no llevan a engaño.

Su cigarro, como un faro anuncia,
el peligro de quien lo fuma,
y desde la última mesa de bar avisa:
“si vienes aquí eres mi presa”.

Pero su vida no tiene rima,
si no cadáveres, sangre y policía.
Se considera el lobo hambriento de Caperucita,
pero con una familia que le necesita.

Su objetivo un tal Menaras,
de ideas grises y bragueta caliente,
algo que con un par de balas,
no le hará temblar los dientes.

Hijo del silencio,
primo hermano de la crueldad,
se enciende un cigarro mirando el cadáver,
sin ningún tipo de piedad.

Por la mañana, el sol asustado,
se esconde detrás de una nube para darle los buenos días,
mientras en las portadas,
los periódicos anuncian su trabajo a la hora de brujas.

Café tocado, aunque más tocado que café,
le hace entrar a tono,
le hace sentirse bien,
le hace recordar lo que es y debe ser.

Sus manos huelen a sangre,
ella no aguanta la situación,
él la manda con su madre,
y piensa: “ mi pistola nos da comida y una chez longe”

A la noche siguiente un tour,
por clubes y barrios bajos,
porque bajo esta su espíritu, si se pone a pensar,
asi que piensa que pensar, no le va a ayudar.

Al girar por otra calle,
donde las farolas fingen alegría,
se encuentra con uno de esos,
que para nada son buena gente.

La conversación de borrachos,
lleva a los ladridos
y estos a un sinsentido,
que hacen de nuestro héroe pedazos.

En la acera su tumba,
con la dignidad de una rata
-¡Hay que ver!- grita su mujer,
-su vida fue toda, una errata-.

En los clubes, las chicas ondean sus cuerpos a media hasta,
y los callejones recuerdan
a aquel que fue,
y ya no es nada.

El asedio del Otoño

Su vida pendía de un hilo. Las demás habían caído. Llovía. No podía gritar, el odio no tiene fuerza cuando se esta solo. Debía rendirse a la omnipotencia del otoño, al fin y al cabo, solo era una hoja. Sigue lloviendo y en el suelo, un cementerio, de las que honraron a la primavera.

¡¿Será un pájaro?!, ¡¿Será un avión?!...

El viento mostraba su poder con un fiu o silbido armónico que provocaba escalofríos a los tímpanos. En la calle, las caras de la muchedumbre, que parecían haber sido inspirados por un girasol, escrutaban el cielo. En la infinidad añil, una figura informe deleitaba a todos los presentes con una danza cuanto menos mística. Las hipótesis sobre la identidad de la figura se perdían con el viento. Poco a poco, la figura, en una solemne serie de vueltas, giros y parábolas, se depositó en el suelo. Instantes después, todos conocían la identidad de “la cosa”, era, tan solo, una triste bolsa de Mercadona.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Cadáver Exquisito

Antes de escribir, os explicaré que es ésto. A principios del s. XX durante las vanguardias los diferentes escritores buscaban nuevas maneras de escribir que rompieran con los esquemas establecidos, una de estas formas fueron los cadáveres exquisitos. Los cadáveres exquisitos son poemas escritos de una forma, de alguna manera, aleatoria y colectiva. Se escribe un verso, se dobla la hoja de modo que otra persona escriba el siguiente verso hasta que la hoja se acaba, dando resultado a un poema completamente diferente.
Para la realización de éste fragmento, he contado con la colaboración de un amigo, quien también comparte su aprecio por las letras, él es Carlos Escudero. Carlos a escrito las líneas pares y el propietario de este blog las impares. A él quiero agradecerle su colaboración y entre ambos esperemos que disfrutéis de estas líneas que reflejan una parte de nosotros y nuestro subconsciente.


Nunca aprendimos la lengua del viento,
el corazón yace en el lado, duerme.
Siempre me ha gustado representar la función detrás del telón.
Alena, cuida bien de mis hermanos.

Quizás las hormigas sepan hablar
si el hastío muere pronto mirando el horizonte.
El Lobo de Cperucita tiene una familia que alimentar,
aunque las letras poco hieren, pero hieren igual.

Las placas de policía nunca guiaron mi vida
sonrío y las estrellas me saludan, hoy no me toca morir.
Pese a todo, el NIF de mi corazón, nunca tubo FIN.

jueves, 25 de febrero de 2010

Autoréquiem

¿Y si me caigo?...

Vocablos cardíacos
Quizás llenen cuatro paredes cerradas,
Del tiempo perenne.

Un latido de viento
Mecerá el sentimiento
Que hará florecer oscuridades y callejones de recuerdos.

Y entonces, desbordados,
Mientras los pilares del ser mortal se agrietan,
Líquidas fugitivas
Descenderán por las cuarteadas mejillas para regar la tierra,
Donde,
Algún día,
Nos sedimentaremos.

Nubes

Segundos que son eternidades,
en este minuto de dolor.

Miradas se exilian en el horizonte,
esperando,
un nuevo amanecer.

Retóricas aladas
hacen volar los porqués,
intentando cubrir esta casa
con un tejado,
deseando,
que no vuelva a llover.

sábado, 13 de febrero de 2010

Definición consonante del día lluvioso

Día de románticos, de tristeza en las aceras.
Y aunque no lo quieras,
día, del que nada esperas.

martes, 9 de febrero de 2010

Carta de Romeo a Julieta

(escribo tu nombre en cursiva, y a continuación dos puntos llorados):

Esta noche, princesa, las estrellas me han ofrecido tragos de su whisky barato y la luna me ha dado fuego para encender el cigarrillo de tus recuerdos. Entre calada y calada, me he sentido absurdo, absurdo como una mesa con 3 patas, como un playmobil sediento, como el sol enamorao de la luna.

Intentado ordenar mis sentimientos, mis sentimientos me han dando ordenes, y en mi corazón un cartel de rebajas, que atrae amores de barrio, mientras asomado al balcón me distraigo, con los romances de los gatos.

Tengo lágrimas en traslado, ladridos en verso, flores sin florero...

Me llamo don nadie, de apellido, cualquiera y soy adicto, adicto a tu dictado, de sintaxis morena, de letras rojas y sintagmas verdes. Un Indiana Jones de pacotilla, que con boli bic de punta fina, intenta escavar en tu máquina de sístoles y diástoles infinitas.

Vacío, como una ciudad sin circo, vacío, como los bolsillo de un sintecho, vacío, como la playa en invierno y viviendo, entre signos de interrogación y de vez en cuando, alguna exclamación malherida.

Tengo lágrimas en traslado, ladridos en verso, flores sin florero...

Con la maldición de la bruja piruja, fui cinco en tu 2+2, lo que el fuego al agua, pero con el consuelo de haberme saltado el stop de más de un cruce de miradas.
Pero el consuelo desconsuela hasta las piedras, cuando unos labios no dicen nada.

Tengo lágrimas en traslado, ladridos en verso, flores sin florero...