viernes, 2 de abril de 2010
¡¿Será un pájaro?!, ¡¿Será un avión?!...
El viento mostraba su poder con un fiu o silbido armónico que provocaba escalofríos a los tímpanos. En la calle, las caras de la muchedumbre, que parecían haber sido inspirados por un girasol, escrutaban el cielo. En la infinidad añil, una figura informe deleitaba a todos los presentes con una danza cuanto menos mística. Las hipótesis sobre la identidad de la figura se perdían con el viento. Poco a poco, la figura, en una solemne serie de vueltas, giros y parábolas, se depositó en el suelo. Instantes después, todos conocían la identidad de “la cosa”, era, tan solo, una triste bolsa de Mercadona.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario