martes, 9 de febrero de 2010

Carta de Romeo a Julieta

(escribo tu nombre en cursiva, y a continuación dos puntos llorados):

Esta noche, princesa, las estrellas me han ofrecido tragos de su whisky barato y la luna me ha dado fuego para encender el cigarrillo de tus recuerdos. Entre calada y calada, me he sentido absurdo, absurdo como una mesa con 3 patas, como un playmobil sediento, como el sol enamorao de la luna.

Intentado ordenar mis sentimientos, mis sentimientos me han dando ordenes, y en mi corazón un cartel de rebajas, que atrae amores de barrio, mientras asomado al balcón me distraigo, con los romances de los gatos.

Tengo lágrimas en traslado, ladridos en verso, flores sin florero...

Me llamo don nadie, de apellido, cualquiera y soy adicto, adicto a tu dictado, de sintaxis morena, de letras rojas y sintagmas verdes. Un Indiana Jones de pacotilla, que con boli bic de punta fina, intenta escavar en tu máquina de sístoles y diástoles infinitas.

Vacío, como una ciudad sin circo, vacío, como los bolsillo de un sintecho, vacío, como la playa en invierno y viviendo, entre signos de interrogación y de vez en cuando, alguna exclamación malherida.

Tengo lágrimas en traslado, ladridos en verso, flores sin florero...

Con la maldición de la bruja piruja, fui cinco en tu 2+2, lo que el fuego al agua, pero con el consuelo de haberme saltado el stop de más de un cruce de miradas.
Pero el consuelo desconsuela hasta las piedras, cuando unos labios no dicen nada.

Tengo lágrimas en traslado, ladridos en verso, flores sin florero...

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